Orgullo y prejuicio - Jane Austen

 

Orgullo y prejuicio

La fuente principal que hemos utilizado para esta segunda entrada es un artículo sobre el análisis de las diversas traducciones de Orgullo y prejuicio de Jane Austen, hecha por Nieves Jiménez Carra, titulada «TRADUCIR A JANE AUSTEN: EL RETO DE UN ESTILO» (Universidad Pablo de Olavide, Sevilla)

De manera sencilla y fácil de leer, Nieves Jiménez Carra realiza una comparación de la traducción de términos clave del léxico de Austen de la obra original (1813), con las diversas traducciones que se han publicado a lo largo de los años, concretamente las de Urríes y Azara (1924), Lázaro Ros (1946), López Muñoz (1996), Salís (2012) y Vales (2012). También plantea una reflexión crítica sobre la evolución de la forma de trabajar de los traductores literarios y su responsabilidad al trasladar los matices lingüísticos, culturales y emocionales de la obra.


También destaca que el estilo personal del autor, en cuestión de tiempos verbales o de puntuación, es más fácilmente trasladable a la lengua meta. Sin embargo, el traductor debe prestar especial atención a los rasgos característicos del autor si quiere reflejar fielmente la intención del original. Respecto a Jane Austen, su estilo se deja ver en el uso del vocabulario y en los diálogos, elementos esenciales que nos permiten transmitir las emociones. Traducir a Jane Austen no es solo reproducir sus palabras; es también reproducir el tono emocional y la moral del relato.

La autora concluye este apartado diciendo que la continua reedición de las traducciones da lugar a un problema. Es frecuente que las editoriales publiquen versiones antiguas en las que se omite el nombre del traductor original y en las que no se ha realizado una revisión previa, lo que contribuye a mantener errores anteriores.

Dentro de este artículo se analizan cuatro términos habituales en las obras de Jane Austen, en este caso concretamente en la obra Pride and Prejudice. Se trata de abilities, accomplishments, manners y mind. Con este análisis, la intención de Nieves Jiménez Carra es mostrar cómo su significado ha ido variando con el paso del tiempo y cómo cada traductor ha hecho una interpretación distinta. 

Apoyándose en diccionarios y monografías especializadas nos muestra cómo estas palabras han evolucionado en el transcurso de las diversas traducciones mencionadas anteriormente. En Orgullo y prejuicio, estas palabras: abilities, accomplishments, manners y mind, categorizan en cuatro aspectos a sus personajes. 

En primer lugar, analiza abilities. En las primeras traducciones (1924 y 1946) se traduce como «talento», mientras que en las traducciones más recientes (1996 y 2012), los traductores optan por traducirlo mediante alternativas con un significado más amplio como «cualidades», «reputación», «gloria», «dotes» o «inteligencia». Jiménez Carra advierte que aunque «talento» está relacionado con «inteligencia», no expresa el sentido original de la obra. Por el contrario, «cualidades» sería una opción más adecuada al abarcar los rasgos naturales que identifican a una persona. 

Respecto a accomplishments, en las traducciones más antiguas, se ha optado por «perfección» o «habilidades», mientras que en otras versiones se emplean traducciones explicativas como «habilidades y conocimientos», que se acercan más al sentido del término. Sin embargo, las traducciones recientes reinterpretan el concepto de accomplishments con matices erróneos, relacionándolo a lo espiritual («espíritu e inteligencia» o «tareas de perfeccionamiento espiritual»), desviándose del significado original. 

A continuación, manners y mind. El problema con estos términos es que su significado ha cambiado del momento en que Austen los utilizó hasta su traducción, lo que supone un reto ya que si los traductores se dejaron llevar por el significado actual de la palabra en el momento que la tradujeron, probablemente no hayan conseguido transmitir el significado que se pretendía originalmente. 

Para manners el término «modales» es el más usado de entre todas las traducciones analizadas, pero se observan distintas propuestas, incluso en la de Vales (2012) se llega a omitir la frase completa. Manners es mucho más que un mero comportamiento, por ende, la explicación parece ser la técnica más apropiada en este caso. 

Austen le da mucha importancia al término mind. Lo consideraba una cualidad innata que podía desarrollarse e identificaba a personajes con este vocablo (her mind era «ella») aunque en otras versiones podemos encontrar «pensamiento» o «forma/manera de ser»

En definitiva, Nieves Jiménez Carra quiere poner en resalto cómo se han tratado los términos con el paso del tiempo, teniendo en cuenta que muchos de ellos no tienen el mismo significado que cuando la autora los utilizó.

Además, recalca cómo la función del traductor literario también ha cambiado, siendo las tantas traducciones de esta obra un reflejo de ello. La intervención del autor es hoy en día mucho menor que la perceptible a comienzos del siglo XX, aunque afortunadamente el cuidado de los aspectos terminológicos y estilísticos es mucho mayor.


Finaliza reafirmando que el problema radica en las reediciones y la falta de revisiones previas, así como la omisión del año de primera publicación y el nombre del autor original. Esto influye de manera directa en la percepción que tenemos de la obra, lo que va en contra del objetivo de todos nosotros los traductores: conseguir en el lector meta un efecto similar al que el texto causó en el lector origen.

 







Referencias bibliográficas:


Carra, N. J. (2015). Traducir a Jane Austen: el reto de un estilo. Dialnet. https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=7729048 


(2025). Gutenberg.org https://www.gutenberg.org/files/1342/1342-h/images/cover.jpg

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