Jane Eyre - Charlotte Brontë
En esta primera entrada de nuestro blog vamos a analizar la traducción de las emociones, las metáforas y la redacción poética entre la versión original y las traducciones de la obra Jane Eyre (1847) de Charlotte Brontë. Esta obra narra la vida de una huérfana que, después de haber sufrido maltrato en la casa de su tía, se convierte en institutriz en Thornfield Hall. Aquí es donde conoce al señor Rochester, con quien inicia una relación llena de secretos, relación que sirve como eje para explorar temas como son el feminismo o la justicia social.
La fuente principal sobre la que hemos realizado la reseña es un Trabajo de Fin de Grado de Cristina Casadesús Hernández de la Universidad Autónoma de Barcelona titulado “Problemas de traducción de la novela romántica inglesa”. Se estructura en varias secciones en las que desarrolla el contexto de la autora, Charlotte Brontë, y su trabajo al estructurar la obra en la que destaca la crítica social y de género. Tras esta puesta en contexto se empieza a desarrollar el análisis específico de los problemas de traducción encontrados, comparando la traducción de Juan G. De Luaces (1943), hecha durante el régimen de Francisco Franco y, por ende, marcada por la censura de la época y la traducción de Carmen Martín Gaite (1999), galardonada con el III Premio de Traducción Ángel Crespo. Dichos problemas de traducción se clasifican en problemas lingüísticos y culturales, lo que ayuda a mostrar cómo las soluciones de los traductores difieren según su época y circunstancias.
La lectura y análisis de este TFG ha puesto en relevancia que la traducción de palabras y emociones resulta un reto para el traductor cuando se trata de novelas de romance clásicas. En esta obra, para transmitir la intensidad emocional se han utilizado metáforas. Carmen Martín Gaite emplea léxico y estructuras sintácticas que evocan sensibilidad para conservar la carga emocional y la lírica del texto original. Un ejemplo en el que se ve reflejado esto es cuando en lugar de emplear “gustar” se decanta por “quiere” para engrandecer lo que Jane Eyre está sintiendo.
Respecto a las metáforas, se emplean notas aclaratorias para solucionar la traducción de figuras retóricas inglesas que no tienen un equivalente en español, logrando así que el receptor del texto meta pueda comprender el mensaje y lo que se quiere transmitir. Sin embargo, en la traducción de Luaces, condicionado por la censura, opta por la domesticación o la omisión, dando lugar a la pérdida de musicalidad y dramatismo del texto original. Por tanto, aquí observamos una diferencia entre la traducción de Gaite y la de Luaces, siendo la primera más lírica y naturalizada y la segunda más plana.
El problema de la traducción de emociones aparece cuando hay que decidir entre la domesticación y la extranjerización. Los traductores sin restricciones, como es el caso de Carmen Martín Gaite, consiguen preservar la voz y el mensaje de la obra original, mientras que hay traductores como Luaces que, debido a la censura, deben ser menos creativos y no transmiten el mensaje con la misma riqueza expresiva.
Con la comparación de estas dos versiones, vemos que para que la traducción de una novela romántica sea fiel a la versión original, debe lograr el equilibrio entre la fidelidad semántica y la creatividad.
Bibliografía:
Cristina, C. H. (2017). "Jane Eyre". Problemas de traducción de la novela romántica inglesa. Dipòsit Digital de Documents de la UAB. https://ddd.uab.cat/record/189533
Jane Eyre – Alba Editorial. (2023, 10 septiembre). Alba Editorial. https://www.albaeditorial.es/clasicos/alba-minus/jane-eyre/
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